Navego despacio,
casi sin rosarte,
y me siento humedecer por tus lágrimas saladas.
Me has inundado,
hasta los huesos,
y voy reflejándome en el salitre de tu mirada.
No voy a moldearte,
ni a convencerte,
tan solo voy a navegarte con mis palabras
Yo soy el patrón,
y el pasajero,
tú la cuenca húmeda del ojo donde navego
HOLA MARIBEL QUE BONITA POESIA MUCHOS BESOS DE TU MADRE
ResponderEliminarGracias Ralf, me alegro que os guste, muchos besos para todos en especial para la niña bonita de la casa...mi madre y la tuya.Besicooosss Maribel
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